Una noche, en un acto organizado por la Feria del Libro de Buenos Aires, le preguntaron a Alberto Girri su opinión sobre Alfonsina Storni, él res-pondió sin elaborados preámbulos: “Balbuceos epidérmicos”. De alguna manera, en esas dos palabras se encuentra el espíritu de los textos que aquíse presentan: notas periodísticas, columnas, transcripciones de programas radiales, conferencias, presentaciones de poetas y traducciones. O mejor dicho, cierta concentración de las cualidades del pensamiento critico de Girri: una consciente impermeabilización frente al entorno, claridad en el modo de exponer su inteligencia, una ironía casi transparente, capacidad comunicativa, y una exhaustiva lectura de la historia de la literatura, con el agregado fundamental de su sólida comodidad en su rol de poeta, es decir, del tipo de poeta que era y del que pretendía ser.
DARIO ROJO





