“Caracú es una fiesta. Con toda la desolación de este único mundo tan poblado, sin embargo. de payanas. ple-dritas para lanzar al vértigo del aire, para poner en la boca sílabas que acaricien; papelitos, donde guardamos frases que iluminen el camino a casa: palabras, que suenan como vértebras y odradeks en la niebla de sentidos y contrasentidos, de sangre que corre entre nacimientos. matanzas o celebraciones sin final previsible, donde el pulso juega al contrapunto de silencio y sonido. Con voces que andan, preguntando, preguntándose, como un divertimento, si una hormiga puede ser textual. Voces. que: ante un intento/ de ahogo, cantan… y un bondi se transforma en una fiesta y las ampollas se curan por si solas. Y la risa que hace doler el estómago, la risa en el trance del vivir por encima, o al costado del miedo. de los terrores y los accidentes del tiempo. Voces que saltan a la vida y abren al lector el universo personal. propio, de Susana Szwarc, recobrado y compartido por la maravilla de un lenguaje tan lleno de sortilegios como de luz. Una fiesta que solo es capaz de brindar una escritura aferrada a la vida, al centro del hueso del vivir, con toda la aspereza que lo recubre.”
Carlos Aprea




