Benjamin Constant lleva en la novela breve Cecilia la agudeza en la obser-vación de las relaciones amorosas todavía más lejos que en Adolfo, y toca un punto que asustó al propio autor, reticente de publicarla -acaso por sus entrelíneas autobiográficas-, hasta resultar finalmente póstuma. Despia-dado consigo mismo, Constant examina con frialdad implacable las fluc-tuaciones de la pasión, la esclavitud voluble a la que somete su placer, la limitación de sus variaciones.
Traducción de Silvina Bullrich
Epílogo de Daniel Guebel





