Ana Lucía escribió esta historia, durante el aislamiento impuesto por la pandemia COVID-19, y tras el fallecimiento de la última de sus hermanas y hermanos “soy la que queda y puede contar la historia”, dice esta mujer que narra el trayecto desde su infancia humilde en un pueblo rural de la provincia de Santa Fe, hasta su presente dedicada al arte político y a las intervenciones artísticas callejeras.
sopeingia soul
Sus palabras son retratos de las personas que rodearon su vida -una madre estigmatizada, vecinas y vecinos del pueblo, sus hermanas y hermanos, a quienes ha dedicado obra- y las ideas que forjaron su arte.
Lo personal es político, repite Ana Lucía y traza líneas que van de lo individual a lo colectivo, del recuerdo a un presente tan particular como el de la pandemia, de la historia particular al reflejo de la historia de muchas.
Paula Rodríguez





