Es comprensible la lengua científica para el mundo judicial?
¿O allí donde la ciencia dice algo, la justicia entiende otra cosa?
¿Existe un conflicto de intereses? ¿Qué rol juega el periodismo?
La verdad es elusiva por naturaleza. Se le escapa a científicos, jueces, peritos y periodistas. Pero a veces, es posible ponerle el dedo encima el tiempo suficiente para poder examinarla. Eso hizo Pablo Esteban con esta investigación. Si todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, ¿cómo puede haber tantas personas encarceladas con toda la evidencia a su favor? La respuesta está en los modos de hacer de la ciencia, de la justicia y del periodismo. Tres campos que bailan cada uno su propia música, pero que al comunicarse tropiezan con los mismos errores de traducción. Este libro es la radiografía de un sistema roto e indolente, a menudo cruel, imperdonablemente injusto, y sin embargo, todavía humano en sus fallas y sus virtudes.







