“El cuaderno es el mismo, sólo cambio la letra y borro los renglones. Aunque arranque las hojas con guantes de látex, ahí están”.
“Tuve que podar la Santa Rita. Tiré 5 cajas grandes repletas. Quedaron ramas con algunas hojas mordidas, los restos de las comilonas de las hormigas negras. Al final lo disfruté. A cada corte del podón sentía los músculos de las tetas agrandándose. Estuve toda la tarde cortando sin asco y sin diseño”.
Memoria, dispersión, repetición. Casi un diario, casi poesía y el deseo de decir lo que no se llega a decir. Textos breves que cautivan con su originalidad y su frescura. La misma voz recorre todo el libro. A veces en tono confesional, a veces desde el absurdo. Con observaciones cotidianas, inesperadas.




