“Encuentro las botas de papá en el galpón del fondo. También están las ruedas del tractor y la caja de herramientas. ¿Carlota les habrá contado a los hijos dela vez que papá nos llevó al colegio en tractor porque tenía el auto roto? El tractor era como una nave especial que no le tenía miedo al barro ni a los charcos de agua. Mamá había dicho que era peligroso y papá se había reído…”.
En Las Mendizábal, primer libro de Mercedes Moreno, nos encontramos con un recorrido por escenas familiares, íntimas, incómodas. Narradas en primera persona, estas historias se deslizan con ritmo veloz y sin rodeos, como quien cuenta algo que hace tiempo necesitaba contar. El peso de los mandatos, las heridas invisibles, los lazos, hacen que lo cotidiano se vuelva una sorpresiva revel-ación.
Mercedes Moreno narra con humor, desdramati-zando los conflictos de sus personajes. Los 17 relatos breves que componen este libro nos condu-cen por momentos de la vida cotidiana, situaciones que no terminan de materializarse, escenas sueltas, recuerdos. Como suele ocurrir con la literatura contemporánea: nunca llegamos al final, ni arrancamos del principio, el conflicto, lo narrado, continúa en movimiento cuando el relato termina. Accedemos a una zona abierta, sin definición. Los personajes siguen viviendo en nosotros, por más que cerremos el libro.





