Prueba de sonido está dividido en tres secciones, tres movi-mientos afinados, ondulantes, precisos. Sus versos de respira-ción suave y matices nitidos, con cortes que parecen venidos de la naturaleza, rompen cualquier distancia posible con los lectores, son una casa de ventanas abiertas, por donde viajan las conversaciones familiares o con amigos, y producen una intimidad pública, una literatura del nosotros.
Extrañar a un padre, una escena diáfana con la hija, un llamado telefónico con la madre, un autorretrato con palabras de otros: los poemas, las escenas, se desenvuelven como el transcurrir de un día.
Desde hace años cada libro de Laura Wittner es esperado con ansias por los lectores de poesía: saben que encontrarán una voz elegante y fresca que los hospedará y versos que los acompañarán como canciones.





