Mis abuelos paternos se fueron sin mirar atrás, evitando llorar, escapando de las paredes húmedas, de las habitaciones que los llamaban. La casa que tanto amaban quedaba sola afrontando las bolas de acero que se hundirían en su carne”.
Mayi Zanandrea explora las anécdotas familiares que nunca se borraron de su memoria ni de la de su familia. Como por ejemplo la de sus abuelos, quienes tuvieron que dejar todo en la vieja Federación para comenzar otra vida en una Federación nueva y extraña. Relatos sobre sus tías y sus amores, sobre un hombrecito de traje azul, sobre personajes llenos de magia y de cabellos larguísimos.
Como un gran y antiguo álbum fotográfico, Sepia: anécdotas familiares de gente vieja reafirma la misión inquebrantable que tiene la escritora en la familia: evitar que las historias se pierdan en el olvido.




