Sinforosa está en la copa de su árbol favorito. De repente, se le cae al río un pequeño tesoro que es, como todos los tesoros, muy importante.
Decidida a rescatarlo, tendrá que llegar al fondo, pero en el camino se topará con los Microcodilos, el pueblito llorón: anfitriones diminutos que, de ahora en más, habrá que convencer para conseguir sus favores. “No sentía miedo: tenía una misión más grande que su miedo.”






