“El viento dejó de soplar, me abrasó el calor denso de Buenos Aires. Alguien tocó mi hombro. Su mano estaba tan fría que lo sentícasi como un golpe. Era una chica de ojos grandes. Tenía un vestido corto de tela fina que se le pegaba al cuerpo. Me preguntó si sabía dónde quedaba el club. Le dije que no, que quizá estaría donde sonaban los tambores. ¿Vas para allá? Dijo. Respondí que sí, aunque no tenía la menor idea de dónde estaba yendo”.
Los veintitrés cuentos que componen este libro tienen voces tan variadas como sus temáticas, algunas atravesadas por la nostalgia, otras por el horror. Con un lenguaje simple y potente, serpenteando entre lo cotidiano y lo inquietante, lo explícito y lo ambiguo. Fuchs escribe con un tono realista y enseguida se corre, enrarece los climas de sus historias, ingresa en el género fantástico, sale, vuelve a meterse en el mundo perdido de lo que pudo ser y no fue. Caminos de tierra es su primer libro. Un debut interesante, como si el autor hubiera estado preparándose toda la vida para llegar a este momento, luego de haber incursionado en otros territorios: el pluriempleo, la gastronomía, las diferentes estrategias para sobrevivir en un mundo hostil que, desde hace tiempo, intenta atravesar y aliviar con la literatura.





